No llores tú, que a mi dolor ¡oh madre!
Estas ardientes lágrimas le bastan
El ay! del moribundo, ni el crujido
Ni el choque rudo de las fuertes armas,
No el llanto asoman a mis tristes ojos,
Ni a mi valiente corazón espantan!
Tal vez sin vida a mis hogares vuelva,
U oculto entre el fragor de la batalla
De la sangre y furor víctima sea......